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Bossòst (la Val d’Aran) es uno de aquellos núcleos que contrastan fuertemente, por su empuje comercial, hotelero y turístico, con otros pueblos de la propia Val d'Aran, los cuales parecen perdidos en la montaña, mientras que aquí, en Bossòst, el colorido, el bullicio de sus calles y todo el entorno le dan un aspecto más bien de ciudad. La población se encuentra a 710 metros de altitud, en el lado izquierdo del Garona, que es aquí donde alcanza su anchura máxima dentro del valle. Al otro lado del río hay un núcleo de casas que comunica por un puente de dos arcos muy bonito con el centro principal de la población. El puente y el arrabal del lado derecho son conocidos por el nombre de Sant Fabian, nombre de la capilla que preside la orilla derecha del río Garona, dedicada a este santo. Alrededor de la población hallamos muchas ermitas o capillas que fueron erigidas (según la tradición) por los cristianos de la localidad cuando la peste negra azotó Europa. Los nombres de Sant Roc, Sant Fabian, Sant Cerat, Sant Antoni, Sant Joan Crisòstom y Mare de Déu de la Pietat suenan como abogados de esta población en tiempos de peligro y necesidad. La "joya de la corona", sin embargo, la encontramos en la iglesia parroquial de Era Assumpcion de Maria, obra del siglo XII. Es una de las iglesias más bellas de todo el valle, y se levanta de tal modo que preside la población. El templo responde a los cánones más tradicionales del románico y se ha mantenido con muy pocas reformas. Su campanario es también de una gran belleza. Hay quien dice que es el más hermoso de toda la Val d'Aran por su torre cuadrada de cuatro pisos y líneas esbeltas, con aberturas de medio punto y remate con una puntiaguda cubierta piramidal, el cual se levanta en el lado nororiental. En el lado norte hay una puerta en cuyo tímpano está esculpida la imagen de un Cristo en majestad rodeado de los animales simbólicos del Apocalipsis. Asimismo son dignos de destacar los capiteles de esta misma puerta, con detalles realmente preciosos. En el interior se conserva una pila bautismal muy singular por su tipología, ya que difiere del resto de ejemplares araneses. Fuente y archivo fotográfico: JOAN BELLMUNT I FIGUERAS
Vielha es la capital de la Val d'Aran, una población muy agradable, atravesada por el río Nere, afluente del Garona. El núcleo primitivo de población nació en torno al castillo medieval, del que sólo queda la actual iglesia, si bien bastante transformada. Del antiguo castillo que describe Gràcia con motivo de su visita en 1613, no queda absolutamente nada. Dice este autor que el castillo estaba situado rodeando la iglesia parroquial de Sant Miquèu, que tenía un gran patio de armas y que estaba circundado por un foso* de 40 palmos de agua que podía llenarse con el agua del río Nere. En este aspecto, Juli Soler manifestó (y ahora son más comprensibles sus palabras) que la torre-campanario, de base de 6 x 7 metros, es una notable obra del siglo XIV, de aspecto guerrero, y añade que tal vez se hizo para sustituir la antigua torre del homenaje del castillo. No cabe duda que el edificio más interesante de la Vielha actual es su iglesia parroquial de Sant Miquèu, destacando la portada de acceso. Su interior guarda piezas tan valiosas como una pila bautismal románica (siglo XII), el altar mayor con un retablo de madera policromada del siglo XV, y la hermosa talla del Crist de Mig Aran, procedente de la iglesia de Santa Maria de Mijaran. Esta importante y bella pieza fue llevada a Francia durante la guerra civil española, pero después fue reclamada y se pudo recuperar. Fuente y archivo fotográfico: JOAN BELLMUNT I FIGUERAS
Ir a Montgarri (la Val d’Aran) es una fiesta. Como lo es subir hasta el Pla de Beret, donde podemos encontrar en la inmensa y elevada llanura una alfombra de verde con distintos dibujos y colores que ponen la tonalidad de las flores. Allí podemos ver y escuchar los finísimos hilos de agua, que van resbalando y besando esta tierra, y contemplar la mantilla blanca que las montañas todavía conservan. Por el camino, donde cada rincón es único y de una gran belleza, andaremos hacia Montgarri desde el Pla de Beret. Se puede hacer en vehículo, pero mejor, aquél que pueda permitirse la hora de camino, hacerlo andando, ya que oirá el silbido del vientecillo acariciando los árboles de la espesura, y ese mismo vientecillo nos acaricia suavemente el rostro, además de oír el gorjeo de los pájaros, la flor que crece junto al camino, amarilla, violeta, azulada..., y un sol que besa con mil rayos toda la tierra de esta comarca. El santuario se halla un poco más arriba del pueblo, cerca del la Noguera Pallaresa. Ha sido uno de los centros de devoción más importantes de las tierras aranesas y de las de las inmediaciones, tanto catalanas como del lado francés. El edificio actual fue erigido en el siglo XVI, aunque en el dintel de la puerta del campanario la fecha que hay inscrita es la de 1695, y aún otra inscripción de difícil lectura parece que lleva la de 1671. Un frontal de altar del siglo XVI con la imagen de la Virgen bordada, el buey de la leyenda y el nombre de Jesús y María se ha conservado hasta ahora. La fundación de este lugar parece que debe situarse entre 1117-1119, cuando, según la tradición legendaria, fue descubierta o encontrada la imagen de la Virgen. Esta imagen fue adoptada como patrona por los pastores de aquellos tiempos y de aquella zona. En Montgarri se celebran romerías el 2 de julio y el 15 de agosto. Se puede llegar desde el Pla de Beret (ruta indicada al principio) y desde el Pallars Sobirà, por Esterri d'Àneu, Isil, Alós d'Isil (desde aquí por pista) y Montgarri. Fuente y archivo fotográfico: JOAN BELLMUNT I FIGUERAS