La antigua judería de Torà (la Segarra) se localiza en la actual calle Nueva, en pleno núcleo antiguo de la población. Se accede a ella por dos portales, uno situado en la plaza de la iglesia y por el portal Nuevo, con entrada por la plaza del Patio. Está rodeada de plazuelas, calles estrechas y callejones de fuerte pendiente, que recrean el ambiente de la antigua villa medieval.
Muy cerca encontramos el viejo horno comunal, que hoy alberga el museo del pan.
En el barrio judío de Torà se estableció el primer comercio de la población. Dan fe de ello las entradas de algunas casas que todavía conservan la tipología propia de
las tiendas medievales judías, con el acceso a la izquierda y el mostrador a la derecha de la fachada para servir a los clientes desde dentro de la tienda.
Los dindeles de muchas casas son también un valioso testimonio material de la presencia de los judíos en la población; en algunos casos todavía tienen grabado el símbolo de Jesús, sigla según algunos historiadores de los judíos conversos, además de la fecha y el nombre del propietario.
Residieron en la judería familias acomodadas de la población, como el barón de Morrocurt, los Mujal o los Aldabó,
éstos últimos fundadores con sus donativos de la tienda del trigo o de los pobres y del hospital de la localidad.
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