Boí, población que ha dado nombre al valle, ya que en todas partes es conocido como la Vall de Boí,
tiene 219 habitantes. El pueblo estaba amurallado; quedan todavía lienzos de muralla, una torre rectangular y un
portal de acceso a la plaza del Treio, por la que se entra a la parte antigua del pueblo. Hay que visitar también
el puente medieval sobre el río de Sant Martí. Boí es una de las dos entradas principales al
Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici.
La iglesia de Sant Joan, declarada también Patrimonio de la Humanidad,
es la que conserva más elementos arquitectónicos del primer momento constructivo que se produce en el valle en el s. XI. Destacan el conjunto de
pinturas murales que se encontraron en el interior de las naves, con escenas como la lapidación de San Esteban, los juglares y el bestiario.
La romería a la ermita de Sant Nicolau es muy tradicional y se celebra desde hace muchos años. Después de la misa se hace un almuerzo de hermandad en el lago de Llebreta.
Información facilitada por: Consell Comarcal de l'Alta Ribagorça |